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Estrategias de alimentación saludable para madres desesperadas.

¿Cansada de las batallas campales a la hora de comer? ¿Te frustra promover frutas y verduras en las meriendas de tus hijos y que no las acepten?


Este postblog es perfecto para ti. Es casi que un conocimiento popular que una buena nutrición y una dieta balanceada ayudan a que los niños y niñas crezcan saludables. Sin embargo, la teoría suena perfecta, pero, en la práctica, promover hábitos de vida saludable requiere mucho más que aplicar tips o consejos que leemos en alguna revista de manera aleatoria.


Al margen de que tu hijo sea un niño pequeño o un adolescente, es fundamental tomar las medidas necesarias para mejorar su nutrición y promover hábitos alimenticios que aporten positivamente a su desarrollo físico y mental. Para esto hoy queremos compartir contigo una serie de estrategias que podrían ser útiles para ti a la hora de iniciarte en el mundo de la alimentación saludable y enseñársela a tus hijos.

«Si tus hábitos son saludables, te alimentas de forma balanceada, incluyes frutas y verduras en tu alimentación, será más fácil promover en ellos la importancia de elegir muy bien y a consciencia cada cosa que entra a sus cuerpos»

1. Se fuente de inspiración para tus hijos.

Inspirar a otros no es un tema fácil. Requiere de coherencia, ese equilibrio entre lo que se siente-quiere-piensa-dice-hace es un verdadero reto. Lograrlo requiere de entrenamiento y práctica. La coherencia de vida requiere de un proceso en el que con discernimiento, responsabilidad, valentía y perseverancia nos vamos acercando cada día más al estado en el que podamos sentirnos satisfechos al decir soy una persona que vive con coherencia. No puedes promover un estilo de vida saludable en tus hijos y, de hecho, ninguna enseñanza, si ellos no ven coherencia en ti. ¿Has escuchado eso de criar con el ejemplo? Bueno, pues nos referimos a la coherencia. Si tus hábitos son saludables, te alimentas de forma balanceada, incluyes frutas y verduras en tu alimentación, será más fácil promover en ellos la importancia de elegir muy bien y a consciencia cada cosa que entra a sus cuerpos. Pero elegir bien no es lo único en lo que puedes dar ejemplo. También puedes hacerlo limitando el tamaño de las porciones y evitando comer de más. Habla sobre el hecho de estar satisfecho, en especial con los niños pequeños. Comentarles algo como “esto está delicioso, pero estoy satisfecho y no voy a comer más” les ayudará a comprender la importancia de comer raciones justas. La coherencia también te ayudará a ser consciente sobre saber que no es sano promover dietas no asesoradas por especialistas o comentarios que le hagan pensar a tu hijo que no estás feliz con tu cuerpo. La alimentación saludable no puede basarse en fomentar sentimientos negativos en los niños que los alejen de la reconciliación con su propio cuerpo. Trata de mantener una actitud positiva con la comida, no olvides que comer es un placer.

2. Establece un horario regular para las comidas en familia.

Justamente por ser placentero, las horas de las comidas deberían estar planteadas como espacios familiares en los que compartir los alimentos, se convierte en una oportunidad para promover conversaciones que no solo nutren el cuerpo, sino también el alma.

Comer en familia es una costumbre agradable tanto para los padres como para los hijos. A los niños les agrada la previsibilidad de las comidas en familia ya que adoran las rutinas, y los padres tienen la oportunidad de ponerse al día con sus hijos sobre temas que quizá, en otros espacios, no es posible exteriorizar. La gran ventaja de promover horarios para las comidas en familia son que es más probable que en este espacio los niños coman frutas, vegetales y cereales, son espacios que ofrecen la oportunidad de presentarle al niño nuevos alimentos y te dan la oportunidad de mostrarle a tus hijos la coherencia en la que vives comiendo aquello que te interesa que ellos coman.

3. Ofrece una variedad de alimentos y refrigerios saludables.

  • Incluye frutas y verduras en la rutina diaria, tratando de servir un mínimo de cinco porciones diarias. Asegúrate de proponer frutas y verduras en todas las comidas.
  • Facilítale a tu hijo el ejercicio de elegir refrigerios saludables, teniendo a mano frutas y verduras listas para comer. Otros refrigerios saludables son el yogur, los tallos de apio y trozos de manzana con mantequilla de maní o las galletas integrales con queso.
  • Promueve el consumo de carnes bajas en grasa y otras buenas fuentes de proteína, como el pescado, los huevos y las frutas secas.
  • Compra panes integrales y distintos cereales, para promover el consumo fibra.
  • Limita y controla el consumo de la grasa, evitando las comidas fritas y cocinando los alimentos en el horno, en la parrilla o al vapor. Elije productos lácteos de bajo contenido graso o descremados.
  • Limita las comidas en restaurantes de fastfood y los refrigerios y meriendas poco nutritivas, como las papas fritas y los dulces. Busca un equilibrio, no los elimines del todo. Puedes incluso ofrecerlos “de vez en cuando” para que tus hijos no se sientan excesivamente limitados a la hora de comer aquello que, si bien no es propiamente saludable, es delicioso.
  • Controla el consumo de bebidas dulces como las gaseosas y las bebidas con sabor a fruta. Promueve el agua y la leche descremada o leche de almendras o soya.
«Recuerda que los niños deben y puede decidir si tienen hambre, qué desean comer de los alimentos que les pones en el plato y cuándo se sienten satisfechos».

4. Cuenta hasta 10 y respira… Evita las peleas por la comida.
Convertir la hora de la comida en un campo de batalla es sumamente fácil. En un momento pierdes la paciencia y de la nada vienen las discusiones, los sobornos y las malas actitudes. Decir “evita las peleas a la hora de la comida” parece muy fácil. La verdad es que en la práctica es complejo, desgastante y requiere de mucha paciencia.

Recuerda siempre que los hábitos son prácticas habituales y, como tal requieren de constancia, persistencia y mucha paciencia. No te frustres si no funciona en las primeras semanas. No pares de promover eso que sabes que le viene bien a tus hijos.

Para evitar las peleas y discusiones en el horario de la comida recuerda que puedes:

  • Promover que tus hijos tengan control sobre lo que comen. En lugar de sobornarlos o proponerle “negocios” sobre lo que obtienen a cambio, permite que puedan decidir libremente lo que consumen.
  • Recuerda que los niños deben y puede decidir si tienen hambre, qué desean comer de los alimentos que les pones en el plato y cuándo se sienten satisfechos. Tu ocúpate de controlar los alimentos disponibles a la hora de la comida, refrigerios y meriendas y a ellos déjales la autonomía y el poder de decidir.

5. Haz que formen parte. Involucra a los niños en el proceso.

Invitar a tus hijos a que formen parte de lo que elijes para las comidas es una excelente estrategia. Planea las comidas con ellos e invítalos a formar parte del proceso. Cuando hablas con ellos sobre las diferentes opciones que les vas a proponer tienes la oportunidad de conocer cuáles son los alimentos que más le gustan.

De acuerdo a su edad, en la cocina, asígnale a tu hijo tareas apropiadas y recuerda elogiar al cocinero frente a todos en la mesa.

Las cinco estrategias anteriores no son fáciles de implementar. Sin embargo, puedes empezar trabajando un par de ellas para ver los resultados. Recuerda que el ejemplo eres tú y que, la coherencia, habla por sí misma. Cuida de ti y en ese sentido, enséñales a cuidar de ellos.

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